Los conflictos del periodismo científico

El 21 de abril de 1971 se fundó el Círculo de Periodismo Científico de Venezuela, con el objetivo de convertirse en una organización dedicada a promover la democratización del conocimiento científico y tecnológico en nuestro país. Un grupo de periodistas, conscientes del papel que la información y el conocimiento sobre ciencia juegan en el mundo contemporáneo, se propusieron organizarse para impulsar esa iniciativa.

Al frente de aquel proyecto estaba el reconocido periodista Arístides Bastidas (1924-1992). Tres años después de la fundación del CPCV, entre el 10 y el 16 de febrero de 1974, se realizaba en Caracas el Primer Congreso Iberoamericano de Periodismo Científico, al que asistieron periodistas y científicos de todo el continente, uno de los más importantes logros de aquella entonces joven organización.

Portada de la Memoria del Primer Congreso Iberoamericano de Periodismo Científico

En aquella oportunidad, Bastidas ofreció la conferencia “Los conflictos del Periodismo Científico”. Las ideas que expuso entonces, necesarias hoy más que nunca en un contexto en el que la desinformación es promovida por quienes detentan el poder, las reproducimos para conmemorar las cinco décadas de la fundación de una institución cuyos desafíos siguen estando vigentes.

Los conflictos del Periodismo Científico, por Arístides Bastidas (fragmentos)

“El periodismo científico es el periodismo del porvenir. Ninguna especialización en el campo informativo está tan llena de hechos sorprendentes y maravillosos como ésta, a través de la cual las grandes masas pueden advertir los hallazgos, inventos y descubrimientos que cada año se hacen en los parajes ocultos del conocimiento”.

“El periodismo científico es (…) un reservorio de inagotables realidades fascinantes, originales, e incomparables. En la actualidad, los hechos que más clientela han conseguido en las grandes masas han sido los que han tenido un carácter espectacular como las explosiones atómicas, los viajes al espacio o los transplantes de corazón. Pero todos los asistentes a este Congreso tienen una noción de los hechos asombrosos que acontecen, por ejemplo, en el corazón de la materia (…). El día en que los periodistas científicos estemos en capacidad de comprender estos fenómenos y de explicarlos con claridad a una audiencia preparada para interesarse por los mismos, comenzaría la información científica a prevalecer en los medios de comunicación en una forma más intensa que la noticia policial, deportiva o política en nuestra época”.

“El periodismo científico es una empresa, si se quiere lírica, por el carácter audaz y ambicioso de sus búsquedas”.

“En la mayoría de nuestros países se ha iniciado con éxito relativo y grandes dificultades, las cuales constituyen lo que hemos dado en llamar los conflictos del periodismo científico. En una mesa redonda de este Congreso y en una ponencia específica se plantearán las necesidades de crear un lenguaje apropiado para difundir la ciencia, y del seno de las comunidades en el idioma que éstas son capaces de comprender, pero sin distorsiones profundas en la transmisión del mensaje”.

“(…) vamos a aludir al conflicto más oneroso para el periodista científico que es la consecución de espacios en los cuales sea acogido lo que él escribe; este obstáculo es uno de los más recios en la marcha inevitablemente victoriosa de este nuevo personaje en el periodismo contemporáneo. ¿Cómo sobreponerse a esta dramática eventualidad? En primer lugar, el periodista científico debe proveerse de abnegación y desinterés para la dura batalla que deberá librar. En segundo lugar, debe desarrollar un acervo de conocimientos mínimos que le permitan abordar cualquier materia para comprenderla y transmitirla con un vocabulario fértil, ameno, sencillo, y muy claro”.

Arístides Bastidas, en una imagen de finales de los ochenta.

“En tercer lugar, debe hacer una información que no luzca como una aristócrata en el cuerpo general del medio de comunicación, sino que compita con todas las demás porque suscita curiosidad, tiene una buena presentación, está bien titulada y no luce ajena a la preocupación ni de los doctores, ni de los recién alfabetizados. En cuarto lugar, hay que librar campañas de educación, sobre todo entre los jóvenes, para que reclamen este tipo de información a los respectivos órganos. En quinto lugar, hay que organizar instituciones de periodismo científico que persuadan a los medios de comunicación, a los gobiernos, a los sectores industriales, a las mismas instituciones científicas acerca de la decisiva importancia que la difusión científica tiene en la lucha por el desarrollo y el bienestar de los pueblos”.

“Sin un periodismo científico de esmerada calidad que gane adeptos en la gran masa sobre todo, no se puede pensar en que los miembros de las nuevas generaciones se preparen en la profesiones que nuestros países necesitan para su desarrollo”.

Caracas, febrero de 1974.

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