La expansión del chikungunya está rodeada de mitos

Aunque para los venezolanos el chikungunya es una desagradable novedad, la patología fue descrita ya en Tanzania en 1952. Por muchos años fue endógena del África, pero recientemente ha encontrado ambiente propicio en las regiones tropicales americanas que incluyen a nuestro país. Sólo la prevención nos libra del virus

Luis M. García P.

El Aedes Aegypti, mejor conocido como patas blancas (Crédito James Gathany, cortesía vectorbase.org)
El Aedes aegypti, mejor conocido como patas blancas (Crédito: James Gathany, cortesía vectorbase.org)

El término chikungunya proviene de la lengua makonde, hablada en localidades de Tanzania, en el continente africano, y quiere decir “encorvado” o “doblado por el dolor”, lo que en buena medida da una idea de la consecuencia del padecimiento de este virus transmitido por los mosquitos Aedes aegypti, mejor conocido en Venezuela como “patas blancas”, y Aedes albopictus, también llamado popularmente “mosquito tigre”, ambas especies transmisoras también de enfermedades como el dengue y la fiebre amarilla a lo largo de todo el cinturón ecuatorial del planeta y ahora, además, en diversas zonas templadas.

La presencia del chikungunya en Venezuela tomó a las autoridades de salud y a la ciudadanía en general desprevenidos y con las manos vacías, lo que se evidencia, en principio, por la actitud reactiva de los voceros oficiales quienes optaron por negar o minimizar la presencia y expansión del virus en el país, para luego filtrar, a cuentagotas, algunas cifras de casos confirmados por el Instituto Nacional de Higiene, único organismo en el país autorizado para establecer el diagnóstico definitivo en estos casos.

No obstante, la opinión pública advierte el marcado contraste entre las cifras adelantadas por el diagnóstico presuntivo emitido por la observación clínica de los pacientes afectados, que para comienzo de octubre supera largamente los 120 mil casos, y la información oficial que apenas de cuenta de cerca de 7.272 casos.

Mientras los medios de comunicación reflejan esta suerte de contrapunteo de reportes, los mosquitos transmisores del virus prosiguen su tarea de expansión del chikungunya, asociado, en no pocas ocasiones, al dengue, que también crece en medio de una población virtualmente indefensa, habida cuenta de la inexistencia de vacunas o de un tratamiento específico para combatir tales patologías, a lo cual se suma la marcada escasez de medicamentos como el acetaminofén, recomendado en estos casos.

Otro factor que ha propiciado la expansión del virus y el incremento de los casos autóctonos ha sido la falta de una campaña informativa coherente que oriente a la población en lo relativo al origen del mal, así como a su profilaxia o tratamiento. La desinformación llega al punto de que numerosas personas atribuyen la presencia del virus a supuestos elementos “extraños” en el aire o a razones exógenas sin basamento científico alguno, mientras los centros de salud se congestionan con niños, jóvenes y adultos de toda condición que presentan los síntomas clásicos del virus de origen africano: fuertes dolores en las articulaciones, fiebre alta persistente por varios días, erupciones en la piel, deshidratación y otros síntomas asociados.

Un mal que no repite

El virus se contrae por la picadura un mosquito vector infectado porque previamente ha picado a una persona enferma. A partir de allí se inicia el período de incubación que dura entre 3 y 7 días; tal vez por esto mucha gente no asocia la enfermedad con la picadura del insecto, pues los síntomas no son inmediatos.

La presencia de la chikungunya se manifiesta con el inicio de una fiebre que supera los 39 grados y con fuertes dolores articulares que pueden resultar incapacitantes. Adicionalmente, el afectado presenta erupción de la piel y puede sufrir de inflamación en varias zonas del cuerpo. Ante este cuadro, se recomienda la ingesta de líquido abundante y el empleo de acetaminofén, si lo encuentra en las farmacias, para atenuar el dolor. Desde luego, el reposo absoluto y evitar automedicarse son imperativos.

Los especialistas nos dan, sin embargo, una noticia tranquilizante: el chikungunya no repite. La expansión de este virus se debe en buena medida a que es novedoso y la población no se había inmunizado en su contra, pero una vez que se ha padecido, el sistema defensivo del organismo establece una barrera que le inmuniza.

Otra nota optimista es que este virus no es letal en la mayoría de los casos, por lo cual los casos de muerte de pacientes con chikungunya están asociado a factores de riesgo como diabetes, hipertensión, deficiencia renal, VIH, insuficiencia cardíaca y algunos otros. Asimismo, los grupos etáreos más vulnerables son los ancianos mayores de 65 años, los bebés menores de un año y las mujeres embarazadas. En este último caso, está descartado que la leche materna transmita el virus, pero si la madre padece el virus antes o durante el parto, el neonato podría ser afectado.

Como dato de alerta, también los epidemiólogos advierten que si bien el efecto del virus no se extiende más allá de unos 10 a 15 días, algunos síntomas, como los dolores articulares, pueden permanecer por meses e incluso años hasta hacerse crónicos.

Medidas preventivas

Ante la ausencia de una vacuna o de un tratamiento preventivo, se recomienda a la población evitar el almacenamiento de agua limpia sin tapar los recipientes herméticamente, pues el mosquito pone sus huevos en agua limpia y allí nacen las larvas que luego crecen y pican.

Otra precaución es utilizar repelente de insectos en la ropa o la piel, así como vestir con prendas de mangas largas. El resto del trabajo corresponde a los organismos del Estado, con medidas como la abatización, la fumigación, la atención oportuna de los casos y la provisión de los medicamentos prescritos para aliviar los síntomas. Desde luego, una clara, didáctica y masiva campaña de orientación es urgente y aún nos la están debiendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s